Novem

Novem aborda las secuelas del feminicidio en México. El feminicidio es el asesinato de mujeres por el solo hecho de serlo, en el que son visibles actos atroces de violencia. El término engloba el desequilibrio de las estructuras de poder de género, la corrupción y la negligencia de las autoridades ante estos asesinatos; esto se manifiesta en las miles de mujeres y niñas asesinadas cada año. Esta actitud de abandono afecta profundamente los procesos de duelo de los familiares de las víctimas, dificultando la posibilidad de superar la tragedia.

 

La interrupción de los procesos de duelo es parte de las secuelas del feminicidio, por lo cual abordo este tema a través de textiles y materiales arraigados a tradiciones mortuorias mexicanas: rebozos cristalizados con sal. El rebozo es un chal rectangular asociado a roles de género y prácticas funerarias. La sal es un elemento purificador presente en los altares del Día de Muertos. Su uso está ligado a la creencia de que la sal evita que las almas de los difuntos se “corrompan” cuando visitan el reino de los vivos.

 

La exposición también contaba con un componente auditivo, el cual, aunado a las piezas y la iluminación, creaba un ambiente fúnebre en la galería. El audio consistía en voces de mujeres superpuestas susurrando el novenario. A pesar de que la mayoría de estas oraciones son ininteligibles, una frase destacaba del resto: Ruega por nosotras. La intención de usar este elemento era para despertar en el espectador un sentimiento de inquietud e impotencia, emulando las posibles sensaciones de las familias en luto. Estas oraciones repetitivas son un paralelo de los procesos ritualizados que se encuentran a lo largo de mi práctica artística y enfatiza las emociones conflictivas, interrumpidas y no resueltas asociadas con el feminicidio.

 

Novem tiene como objetivo crear un espacio experiencial en el que el silencio del duelo y los dolorosos susurros se mezclan, mientras los espectadores presencian las obras. Mi intención es proporcionar un ambiente solemne para la contemplación y para compartir el luto de las familias afectadas en México. Los rebozos de Novem han adoptado una apariencia esquelética. El goteo constante de agua y sal redujo lentamente estas entidades encarnadas a huesos. Como alegoría del viaje al Mictlán, estos “cuerpos” aguantan el paso del tiempo, dejando sólo recuerdos: huesos y cabellos conservados en sal.